Hola Oklahoma

 

Estudiantes bajo la mira

 

August 30, 2019
Estudiantes bajo la mira

Por: Libni Coffman  (*)

“Hijo tu eres muy inteligente y maduro. Siempre nos sorprendes con tu madurez, estoy segura que Dios te tiene preparado algo maravilloso, pues merecido lo tienes. Sólo confía y sigue tus sueños, no te detengas por nada jamás. El miedo no es lo tuyo. Te amo”.

Estas fueron las últimas palabras de la madre de Norberto Ronquillo, un estudiante de Mercadotecnia Internacional en la Universidad del Pedregal en la Ciudad de México quien fue secuestrado al salir de la escuela. 

Quienes hemos vivido en la Ciudad de México hemos vivido de cerca el secuestro o al menos conocemos a alguien a quien han secuestrado o han intentado secuestrar.  Este “negocio” parece no tener fin, aun recuerdo cuando era niña que a uno de mis tíos que trabajaba para un banco repartiendo tarjetas de crédito lo secuestraron por unas horas para quitarle las tarjetas. Eso fue en los años 80´s. Pero hoy en día este negocio se ha extendido por todas partes; ya no importa si eres rico o de clase media, todos en la ciudad de México están expuestos de alguna forma si tú o tu familia “parecen” tener algo de dinero qué sacarles.

Yo estudié en una Universidad muy cercana a la de Norberto. El Tecnológico de Monterrey y la Universidad del Pedregal están en la misma área, apenas a una corta distancia caminando. De hecho varias Universidades privadas se encuentran en la misma área y es conocido por todos que muchos estudiantes en ésta área tienen familias adineradas.  La realidad es que no todos los estudiantes son hijos de políticos o empresarios de renombre, muchos de ellos provienen de familias con pequeños negocios que se han vuelto exitosos gracias al trabajo arduo; familias que no recibieron una herencia o una empresa, sino que la han trabajado desde cero para darles a sus hijos un mejor futuro.  Uno de esos estudiantes fui yo y probablemente también Norberto; oriundo de Chihuahua y que estaba viviendo con sus tíos en la ciudad de México, para poder asistir a la Universidad. 

Norberto estaba a 2 días de graduarse cuando fue secuestrado saliendo del campus. Se dice que sus tíos recibieron una llamada 10 minutos después de haber sido “levantado” y les exigieron 5 millones de pesos.  Pese a que la familia pagó $500,000 pesos, Norberto fue asesinado y nunca devuelto a su familia. 

 

Para los que hemos tenido la fortuna de salir de nuestros países de origen y haber encontrado una oportunidad en este bendito país es un alivio saber que nuestros hijos pueden ir a la escuela sin ser secuestrados; (al menos el secuestro exprés no es muy común aquí) pero aún nuestro corazón está cargado por la familia que hemos dejado; tíos, primos, abuelos… ellos aún están allá. De igual manera el corazón de nuestras familias está cargado por las balaceras en escuelas y preparatorias aquí, es un peso que no termina y que todos los que tenemos hijos sufrimos de alguna manera.   

 

Cuando veo los videos y las fotografías acerca de ésta noticia, veo las caras de los estudiantes de la Universidad del Pedregal, de los compañeros de Norberto que reflejan mucho dolor y a la vez miedo por ellos mismos, miedo a ser el próximo… Y no puedo evitar verme allí por esos mismos lugares hace 15 años cuando era una estudiante que transitó por esa misma zona, que compró los mismos tacos de la esquina que tal vez estos estudiantes también compran, y que caminé por esas mismas calles donde Norberto desapareció.  

Si usted tiene familia en México, seguramente algo habrá oído acerca de estos sucesos… y yo me pongo a pensar acerca de su seguridad y pido a Dios diariamente que proteja a mi familia. 

No podemos sentarnos y quedarnos indiferentes ante el sufrimiento de los que pierden a algún ser querido en la escuela, eso no puede pasar. Nuestros hijos, sobrinos y vecinos tienen que ir seguros a la primaria o la Universidad sabiendo que no van a ser baleados o secuestrados sólo por ir a estudiar y esto empieza desde nuestra casa. Terminemos con el ciclo de violencia que asecha a los estudiantes, enseñemos más aceptación y amor por el prójimo.

En nosotros está educar y criar con amor a la siguiente generación.

Si no lo hacemos nosotros, entonces ¿Quién?     

(*) Libni Coffman es una periodista mexicana residente en Oklahoma City y es colaboradora de Hola Oklahoma.

 

La periodista Libni Coffman, autora de la nota...